"This day in Cuban history" highlights the anniversary of every important date in Cuban history. The project is spearheaded by Dr. Graciella Cruz-Taura of Florida Atlantic University.  Professor Cruz-Taura specializes in Cuban history and her publications include:‘Espejo de paciencia’ y Silvestre de Balboa en la historia de Cuba; El pensamiento histórico de José Martí; and Rehabilitating Education in Cuba: Assessment of Conditions and Policy Recommendations. Professor Cruz-Taura is a Senior Research Associate at the Cuban Studies Institute.



28 de enero de 1853

 Martí nació en La Habana el 28 de enero de 1853.  A los 13 años ingresó en el colegio de Rafael María de Mendive, que fue su mentor y modelo de paternal afecto e ideales independentistas.  Enfrentado al despótico régimen colonial, Martí fue juzgado y sentenciado a 6 años de trabajo forzado en las canteras de San Lázaro.

A los 16 años fue deportado a España, acompañado por su patriotismo y un anillo forjado en el grillete de hierro donde llevaba inscrito “Cuba”.  En Zaragoza, se graduó de abogado y se estableció en Méjico, dando inicio a su extraordinaria vocación de escritor y peregrino de la libertad.

Si Cuba pudiera llamarse de otra forma, “Martí” se llamaría porque el como nadie, antes ni después, logró despertar en el alma del cubano, la fe en un destino superior.  Martí fue en aquellos años de derrota, el guía oportuno y acertado, el político conciliador y fecundo, el revolucionario razonador y pragmático que cantó a la esperanza y convocó a la magna empresa de la independencia nacional.

“Y ahora a formar filas.  Con esperar allá en lo hondo del alma no se fundan pueblos…. alcémonos para la republica verdadera… y pongamos alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante.  Con todos y para el bien de todos”.

El 5 de enero de 1892 al fundarse en el exilio el Partido Revolucionario Cubano, la causa independentista cuenta con un moderno órgano político de vanguardia y la revelación del genio político de Martí que da sentido, propósito y dirección al movimiento insurreccional trascendiendo su época como un poderoso foco de luz sobre la conciencia de cubanía, que vislumbraran Varela, Saco y José de la Luz y Caballero.

El 24 de febrero de 1895 estalla la guerra.  Martí, el maestro, el poeta romántico, el periodista, el orador de verbo encendido se prepara para empuñar el machete mambí.

Los combatientes corren a tomar las armas y la ronca voz de la angustia vieja ruge con el cañón y hiere con el machete veterano que volvía a brillar en los campos de Cuba al grito de “Independencia o Muerte”.

“Yo invoque la guerra; mi responsabilidad comienza con ella en vez de acabar.  Par mi la patria no será nunca triunfo sino agonía y deber.  Ya arde la sangre.  Ahora hay que dar respeto y sentido humano y amable al sacrificio, hay que hacer viable e inexpugnable a la guerra; si ella me manda, conforme a mi deseo único, quedarme, me quedo en ella; si me mandan clavándome el alma, irme lejos de los que mueren como yo sabría morir, también tendré ese valor…

Yo alzaré al mundo.  Pero mi único deseo seria pegarme allí, al último tronco, al último peleador: morir callado.  Para mí ya es hora.”

El 19 de mayo de 1895 cayó en Dos Ríos “de cara al sol” el apóstol de la independencia de Cuba.

En el momento de su muerte, Martí era una de las figuras cimeras de la intelectualidad hispanoamericana, en el orden de la cultura y de las ideas de libertad, independencia y soberanía.  Así lo recuerdan ilustres personalidades de su época.  Entre ellas figuran:

Rubén Darío que nos dice de Martí: “Su cultura era proverbial, su honra intacta y cristalina; quien se acerca a él se retira queriéndolo…Martí pertenecía a toda una raza, a todo un continente: pertenecía a una briosa juventud que pierde en él, quizás, al primero de sus maestros.

Amado Nervo: “Lo conocí; nutrí mi espíritu con su verso radiante; y oyendo hablar al patriota, creí en la libertad”.

Máximo Gómez: “Yo vi a Martí, entero y sin decaimiento cuando el tremendo fracaso de la Fernandina, en donde lo perdimos todo, quedándonos sin recursos… Preciso era en lance tan desesperado jugarse el todo por el todo, y vi a Martí, sin miedo y resuelto…a cumplir la palabra empeñada con la propia conciencia y con la patria nos lanzamos a la mar en débil barquichuelo…y lo vi... atarvezando las abruptas montañas de Baracoa, con un rifle al hombro y una mochila a la espalda… Yo vi a José Martí…erguido y hermoso en su caballo de batalla, en Boca de Dos Ríos….de esa manera gloriosa murió José Martí…Su memoria quedo santificada por la historia…..”.

Asi fue la vida del Apóstol que nació un día como hoy, 28 de enero de 1853.


Enero 5, 2008

Estimado amigo/a:

Hace unos años circuló por Miami un artículo, “He aquí que el profeta habla de los cubanos”.  A continuación, le enviamos el artículo.

Aunque nunca se supo oficialmente su autor, muchos sospecharon que fue Luis Aguilar León, distinguido profesor y escritor.  Hoy en el aniversario de su muerte lo recordamos con cariño y aprecio publicando “el profeta”.

Jaime Suchlicki, Director

 

HE AQUI QUE EL PROFETA HABLA DE LOS CUBANOS

Desde una roca en el puerto, El Profeta contemplaba la blanca vela de la nave que a su tierra natal habría de llevarlo.  Una mezcla de tristeza y alegría inundaba su alma.  Por nueve años sus sabias y amorosas palabras se habían derramado sobre la población.  Su amor lo ataba a esa gente. Pero el deber lo llamaba a su patria.  Había llegado la hora de partir. Atenuábase su melancolía pensando que sus perdurables consejos llenarían el vacío de su ausencia.


Entonces un político de Elmira se le acercó y le dijo: Maestro, háblanos de los cubanos.

El profeta recogió en un puño su alba túnica y dijo:


“Los cubanos están entre vosotros, pero no son de vosotros.  No intentéis conocerlos porque su alma vive en el mundo impenetrable del dualismo. Los cubanos beben de una misma copa la alegría y la amargura.  Hacen música de su llanto y se ríen con su música.  Los cubanos toman en serio los chistes y hacen de todo lo serio un chiste.  Y ellos mismos no se conocen”.


“Nunca subestiméis a los cubanos.  El brazo derecho de San Pedro es un cubano, y el mejor consejero del Diablo también es cubano.  Cuba no ha dado ni un santo ni un hereje.  Pero los cubanos pontifican entres los heréticos, y heretizan entre los santos.  Su espíritu es universal e irreverente.  Los cubanos creen en el catolicismo, en Chango, en la charada, y en los horóscopos al propio tiempo.  Tratan a los dioses de tu y se burlan de los ritos religiosos.  No creen en nadie y creen en todo. Y ni renuncian a sus ilusiones ni aprenden de las desilusiones”.


“No discutáis con ellos jamás.  Los cubanos nacen con sabiduría inmanente.  No necesitan leer, todo lo saben.  No necesitan viajar, todo lo han visto.  Los cubanos son el pueblo elegido….  de ellos mismos. Y se pasean entre los demás pueblos como el espíritu se pasea sobre las aguas”.

“Los cubanos se caracterizan individualmente por su simpatía e inteligencia, y en grupo por su gritería y apasionamiento.  Cada uno de ellos lleva la chispa del genio, y los genios no se llevan bien entre sí.  De ahí que reunir a los cubanos es fácil, unirlos imposible.  Un cubano es capaz de lograr todo en este mundo, menos conseguir el aplauso de otros cubanos”.


“No les habléis de lógica.  La lógica implica razonamiento y mesura, y los cubanos son hiperbólicos y desmesurados.  Si os invitan a comer, os invitan no al mejor restaurante del pueblo, sino al mejor restaurante del mundo.  Cuando discuten, no dicen: “No estoy de acuerdo con usted”, dicen: “Usted esta completa y absolutamente equivocado”.  Tienen una tendencia antropofágica: “se la comió” es una expresión de admiración; “comerse un cable” es señal de una situación crítica; y llamarle a alguien “comemierda” es su más usual y lacerante insulto.  Tienen, también, voluntad piromaníaca, ser “la candela” es ser cumbre. Y aman tanto la contradicción que llaman a las mujeres hermosas “monstruo” y a los eruditos “bárbaros”, y cuando acceden a un favor no dicen sí, sino dicen “sí, como que no”.


“Los cubanos intuyen las soluciones aún antes de conocer los problemas. De ahí que para ellos “nunca hay problema”.  Cuando visité su isla me admiraba el hecho de que cualquier cubano sabía como liquidar el comunismo, enderezar a la American Latina, eliminar el hambre en África, y enseñar a los Estados Unidos a ser potencia mundial.  Cuando quise predicarles mis ideas, empezaron por demostrarme lo que yo tenía que hacer para llegar a ser un buen predicador. Y se asombran de que los demás no entiendan cuán sencillas y evidentes son sus fórmulas.  Así, viven entre ustedes y no acaban de entender por qué ustedes todavía no hablan español”.


“Había llegado ya la nave al muelle.  Alrededor del Profeta se unía la multitud transida de dolor.  El Profeta tórnose hacia ella como queriendo hablar, pero la emoción le ahogaba la voz.  Hubo un largo minuto de conmovido silencio.  Entonces se oyó la imprecación del timonel de la nave: “Decídase mi hermano, dese un sabanazo y súbase ya, que ando con el schedule retrasao”.  El Profeta se volvió hacia la multitud, hizo un gesto de resignación y lentamente abordó la cubierta.  Acto seguido, el timonel cubano puso proa al horizonte.”